Es muy posible que te aferres a la culpa por disfrutar de las cosas materiales, la comodidad, el lujo, etc. En tu cabeza, sabes que tienes derecho a mimarte de vez en cuando, pero te cuesta convencerte de ello en el fondo. Sin embargo, se te da de maravilla ayudar a los demás a entender que lo merecen. Ya sea que lo compenses con un exceso o defecto de mimos, es probable que te aferres a demasiada culpa. Tus necesidades de seguridad y protección son muy profundas, y a veces se vuelven en tu contra si no tienes cuidado.