Crees en el poder de la mente y en el concepto de “la mente sobre la materia”, así como en el poder de la conversación, de expresarse sin pedir disculpas, etc., pero no siempre lo practicas. De hecho, puedes hablar demasiado o demasiado poco o, más probablemente, oscilar entre estos dos extremos, sin sentirte nunca del todo cómodo hablando, sintiéndote culpable por decir demasiado o demasiado poco y cuestionando si te representaste con precisión. Eres rápido para ayudar a los demás con información y consejos, y muy hábil en ello. Lo más importante es que tu deseo de ayudar es genuino.