Con el Nodo Norte en Escorpio, nuestro Nodo Sur está en Tauro. Con el Nodo Norte en la octava casa, nuestro Nodo Sur está en la segunda casa.
La tendencia a ser excesivamente autosuficientes y a estar anclados en nuestras costumbres, a aferrarnos a nuestras posesiones (materiales y de otro tipo) y a nuestros hábitos, a tener demasiado miedo a las crisis y a centrarnos demasiado en la seguridad, y a intentar alcanzar el éxito por pura voluntad en lugar de escuchar a nuestro sexto sentido, son algunos de los problemas que sugiere esta posición. Con esta posición, necesitamos aflojar el agarre que tenemos sobre las cosas y las personas que nos rodean y abrirnos a la necesidad de transformación, cambio y regeneración de nuestra alma. Podemos tener dificultades en las relaciones de pareja porque tendemos a ser ciegos ante los valores y la valía de los demás, esperando que compartan los mismos valores que nosotros. De hecho, no sólo necesitamos una pareja, sino que necesitamos aprender el valor de la verdadera asociación e intimidad (compartir) para obtener la seguridad que tanto anhelamos. Pero primero tenemos que dejar de lado nuestro instinto de mantenernos a nosotros mismos y pasar a compartir con otras personas importantes. Es posible que temamos correr riesgos y que tendamos a resistirnos al cambio y a las aportaciones de los demás. Puede que nos encontremos aprisionados por el mundo de los cinco sentidos, y necesitamos aprender a enfrentarnos sin miedo a la posibilidad de crisis y cambios en nuestras vidas. Salir del mundo material, aparentemente sólido y estable, puede parecer intimidante. Pero aferrarnos a cosas y personas que son obsoletas, limitantes o contrarias a nuestro crecimiento nos conducirá en la dirección equivocada. Liberarnos de nuestro apego a hacer las cosas a nuestra manera nos ayudará a encontrar el equilibrio interior y la satisfacción.